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La mentalidad del emprendedor: ¿Cómo crecer ante la adversidad?

La mentalidad de un emprendedor ya ha comenzado a ser evaluada, y es que para nadie es un secreto que muchos de estos son las personas que mayor éxito profesional tienen en su campo.

Conoce rasgos importantes para emprender y que te enseñarán cómo crecer ante la adversidad leyéndonos hasta el final.

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¿Qué es la mentalidad del emprendedor?

Hay muchas definiciones diferentes de la mentalidad de un emprendedor, pero la forma más común de describirla es ésta: una persona que desarrolla y lanza nuevos productos y tiene como objetivo aprender y crecer continuamente.

Esto significa que una mentalidad emprendedora debe estar siempre haciendo preguntas, investigando nuevas oportunidades y probando cosas nuevas.

La mentalidad de un emprendedor es la capacidad de soñar a lo grande y asumir riesgos. Para tener éxito, tienes que centrarte en cómo quieres que sea tu vida en el futuro. La mejor manera de hacerlo es imaginando una versión mejor de ti mismo.

Por ejemplo, si actualmente estás en paro, imagina que eres un empresario de éxito que tiene mucho dinero ahorrado por la venta de su negocio. Si ya estás casado y tienes hijos, imagina que vuelves a estar soltero y que vuelves a tener libertad.

A continuación, compartimos algunas características de la mentalidad empresarial que pueden encontrarse en los empresarios de éxito.

No hay excusas para los emprendedores

Emprender no es para todo el mundo, eso es cierto. Pero no porque sea una tarea tan difícil que no todo el mundo pueda realizar, sino porque la mayoría de las personas, aunque tengan buenas ideas, siempre tienen excusas en su mente que les limitan a no hacerlas.

Y con esto no queremos decir que no sea completamente normal que, en el momento en el que empezamos a plantearnos algo tan importante como el emprendimiento, no empecemos a tener esa retroalimentación de pensamientos negativos que, en muchos casos, se genera por el nerviosismo o el miedo al fracaso.

Los emprendedores de éxito consiguen sus objetivos encontrando las soluciones, y no encontrando las excusas o las quejas.

Pero dentro de la mentalidad del éxito del emprendedor siempre debe existir esa seguridad y motivación que toma de sí mismo, de sus deseos, y que para otros parecerá salir de la nada, para seguir adelante con sus planes sin importar lo que haya pasado.

Es importante aprender a diferenciar lo que sería una excusa provocada por la aversión al cambio, y lo que puede convertirse en auténticas razones que nos ayuden a tomar una decisión como empresarios.

Sí, emprender no es estar a prueba de fracasos, sino saber identificar cuándo nos autosaboteamos, o cuándo hay un factor de riesgo y cómo darle la vuelta a ese riesgo con una posible solución para seguir adelante.

Mujer emprendedora

El empresario detecta y aprovecha las oportunidades.

La mentalidad empresarial debe estar preparada para ver más allá de lo que cualquier otra persona podría, y donde nadie está mirando.

Un empresario creativo debe ser capaz de encontrar su propia mina de oro y ponerla en marcha para ser productivo.

Y esto es algo que no sólo debe tocarse en el momento en que se busca una buena idea para emprender, sino que cuando ya se tiene el proyecto en marcha muchas veces el emprendedor tendrá que aprovechar las oportunidades del día a día que le ayudarán a surgir.

Pero ojo, lo difícil es que estas oportunidades pueden venir de cualquier parte, y aunque pueda visualizar un gran número de caminos, la otra realidad es que debe ser capaz de detectar los que le llevarán a los resultados que el empresario espera y los que no, para no caer en situaciones que no desea.

Así que, en definitiva, el empresario de éxito no sólo debe ser ágil para detectar las oportunidades, sino también para saber cuáles de ellas puede aprovechar, teniendo en cuenta la dirección que puede tomar su emprendimiento tras tomar una decisión sobre lo que le parece correcto.

Por lo general, las oportunidades provienen de escuchar a los clientes, analizar a la competencia, observar las tendencias de la industria, descubrir lo que funciona en otros mercados o industrias, todo lo que se hace puede traer a la mente, o ponerlo frente a la oportunidad de dar un paso más.

Desarrollar la mentalidad empresarial es como entrenar en el gimnasio, el músculo se hará más grande a medida que se siga entrenando, y los empresarios de éxito lo saben.

Tienen que seguir desarrollando su mentalidad empresarial creando rutinas saludables en torno a ellos mismos y a sus negocios.

El emprendedor planifica, pero sobre todo ejecuta

No basta con tener la idea, ni tampoco con mantener una actitud positiva.

De hecho, si te pones a analizar todo lo que se te pasa por la cabeza puedes descubrir que algunas de esas cosas pueden ser una buena idea para un emprendimiento… Pero entonces, ¿qué se necesita?

En la mentalidad del emprendedor debe haber algo más allá de la idea, y es completamente necesario que diseñe todo un plan que le ayude a llevar a la realidad lo que ha plasmado en su mente. Y aquí es donde muchos fallan.

Este es un punto que se conecta automáticamente con todo lo demás. Por ejemplo, en el caso de no disponer de presupuesto para financiar el proyecto, el emprendedor no lo utiliza como excusa, sino que diseña un plan a ejecutar para conseguir los fondos que necesita.

O en el caso de que algo no haya salido como se esperaba, el emprendedor tendrá que hacer un plan de negocio teniendo en cuenta todos los posibles resultados (ya sean buenos o malos) y a partir de ellos seguir construyendo un proceso emprendedor.

Por eso su mentalidad debe ir por delante, en muchas ocasiones, de los hechos.

El emprendedor planifica, pero sobre todo ejecuta porque sabe que no habrá nadie capaz de hacer el trabajo como él.

Y, aunque tenga un equipo, seguirá siendo su responsabilidad que el proyecto que se lleve a cabo tenga éxito porque es su visión.

El emprendedor sabe que la actividad empresarial es un maratón, no un sprint.

Por último, al igual que en muchos otros aspectos de la vida, el espíritu emprendedor no es una carrera contra los demás, sino una carrera contra uno mismo en la que se intenta superar todos los obstáculos que podrían echar abajo la empresa, sin importar el tiempo que se tarde en conseguir el éxito del emprendedor.

La mentalidad emprendedora debe estar preparada tanto para tener éxito muy rápidamente como para tardar en llegar. En este último caso, también debe ser lo suficientemente fuerte como para no rendirse y seguir mejorando su estrategia si es necesario para alcanzar los objetivos que se ha fijado.

De hecho, en muchos casos el primer objetivo que se fija puede no ser el definitivo. Puedes llegar a él y darte cuenta de que hay otro más allá. Como emprendedor, puedes estar seguro de dónde empiezas, pero no de dónde acabas. Y la idea es no dejar que las cosas se acaben.

Quien decide iniciar un negocio de éxito con una idea muy fuerte de que desde el momento de la apertura hasta dentro de un año tendrá, el éxito que espera corre el riesgo de verse decepcionado. Si lo hacen, enhorabuena, pero si no lo hacen, no será sinónimo de fracaso.

Es necesario entender que emprender un negocio significa lograr objetivos día a día, que al final serán los que llevarán a los emprendedores de éxito a mirar atrás y darse cuenta de lo lejos que ha llegado.

Retrato de un emprendedor de éxito en su empresa

¿Cómo tener una mentalidad emprendedora?

Desarrollar la mentalidad emprendedora es pensar en grande y soñar en grande.

Es creer que todo es posible, y no se trata sólo de creer en ti mismo, sino también de creer en tu visión. Tienes que aprender a establecer objetivos y hacer planes para llevarlos a cabo.

Una de las características de la mentalidad de un emprendedor es la de pensar fuera de la caja y ser creativo.

Hay que ser capaz de ver un problema, analizarlo y proponer una solución. La mejor manera de aprender esta habilidad es haciendo preguntas que nunca antes se habían planteado.

Tener una mentalidad emprendedora es establecer una rutina que trabaje día a día para conseguir los objetivos que aseguren alcanzar lo previsto.

Comenzar con las pequeñas tareas es una de las mejores para construir la disciplina.

Los emprendedores tienen que aguantar y crear disciplina para poder dar el respeto que se merece.

Al principio es muy fácil abandonar un proyecto, ya que el negocio no es sólido, y si el emprendedor no es resistente, entonces se dará por vencido y lo dejará de lado.

La práctica es lo que va a construir y desarrollar la mentalidad emprendedora.

Sí, hay libros que los emprendedores de éxito leen y que pueden ayudar a aprender las ideas de otros emprendedores, pero para tener realmente un espíritu emprendedor se requiere una actitud positiva y resistencia para construir un negocio de éxito.

¿El espíritu emprendedor es una mentalidad o un proceso?

Sí, el espíritu emprendedor es una mentalidad que aplica un proceso. no es algo que se pueda aprender simplemente leyendo un libro sobre emprendimiento o comprándolo en una tienda.

Si quieres montar tu propio negocio, tienes que tener una mentalidad emprendedora.

El espíritu emprendedor implica tener la mentalidad adecuada, así como identificar y desarrollar las habilidades necesarias para dirigir un negocio con éxito.

O lo tienes o no lo tienes, y no tiene mucho sentido intentar actuar como un emprendedor cuando no lo eres.

Lo mejor es aceptar el hecho de que el espíritu emprendedor forma parte de tu identidad y vivir la vida como si fueras un emprendedor (o al menos fingir que lo eres).

Los emprendedores son personas que ven oportunidades en situaciones que otros no ven.

El espíritu emprendedor está dentro de la persona y sacará a relucir su personalidad para construir con el tiempo un negocio de éxito.

A lo largo del proceso emprendedor, el empresario tiene que mantener su mentalidad para trabajar día a día con el fin de construir su gran idea y convertirla en la empresa u organización que pretende.

Asumen riesgos y están dispuestos a invertir enormes cantidades de tiempo y el dinero necesario para hacer realidad sus ideas.

Aunque los empresarios tengan el deseo, no siempre necesitan tener las habilidades o los recursos para tener éxito al principio.

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