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8 maneras de dejar de darle vueltas a cada pequeña cosa

Alguna vez te has encontrado ya en la cama, con todo apagado, listo para irte a dormir, pero pensando mucho en el pasado, o en el futuro, y no necesariamente de forma positiva, sino con incertidumbre y ansiedad sobre lo que podría haber sido, o lo que será.

Por suerte para ti tenemos la solución, léenos hasta el final para que sepas cómo dejar de darle tantas vueltas a una situación y vivir más consciente de tu presente.

Ways to Stop Overthinking Every Little Thing
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¿Por qué pensamos tanto?

Nuestra mente es maravillosa, tanto que cuando profundizamos en ella podemos encontrar soluciones a problemas que ni siquiera sabíamos que teníamos, o que no son nuestros, pero el ingenio nos ha llevado a resolverlos muchas veces de forma única y sorprendente.

Y es que pensar mucho en soluciones no suele representar algo negativo para la vida de ningún ser humano. De hecho, a menudo se les llama «seres ingeniosos». El problema se encuentra cuando ocurre lo contrario.

Pensar demasiado en situaciones negativas puede agotar nuestra mente en cuestión de minutos y, como consecuencia, podemos acabar afectando a nuestra vida diaria y crear hábitos que, cuando no los rompemos, nos afectan más que física o psicológicamente.

Hay dos respuestas seguras a por qué pensamos tanto, y la primera tiene que ver con situaciones pasadas. Muchas veces vivimos experiencias que se almacenan en nuestro subconsciente y el miedo a repetirlas nos hace ir allí una y otra vez.

Por ejemplo, si has sido infiel, en tus próximas relaciones puedes pensar demasiado en si tu pareja es leal, o puedes pensar demasiado en actitudes o comportamientos que te generan conflicto, y en lugar de solucionarlo vas a ese lugar negativo anterior.

Y la segunda respuesta tiene que ver con los miedos irracionales. Un gran ejemplo es el miedo a estar solo, que por mucha gente que tengas a tu alrededor, puede ocurrir que siempre estés anticipando el momento en que no estarán.

Sea cual sea el motivo por el que piensas tanto, lo importante es identificarlo a tiempo con la intención de encontrar la solución antes de que la acción empiece a convertirse en un hábito y acabe afectando a tu salud, tus relaciones con los demás, tu vida profesional y mucho más.

¿Cuáles son los efectos sobre la salud de pensar demasiado?

image of an asian woman who is tired and overthinking from working with a tablet at the office

Empezamos mencionando que preocuparse por las situaciones es completamente natural, es la acción de pensar demasiado la que perturba nuestro bienestar y puede desencadenar efectos en nuestra salud mental.

Cuando permitimos que nuestra mente esté pensando en una situación, ya sea practicando la rumiación o la proyección (términos que se explican más adelante) nuestra vida cotidiana se verá afectada, empezando por perder la capacidad de concentración.

Otro efecto sobre la salud de pensar en exceso es limitar nuestra vida cotidiana, lo que nos impide disfrutar de ella, y cuando no se le pone freno, puede convertirse en un problema más grave.

La acción de rumiar, repetir pensamientos y sobrepensar por sí misma puede ser paralizante, limitando no sólo nuestros pensamientos sino también nuestras acciones, porque cuando orbitamos en la misma situación no encontramos la oportunidad de actuar en el presente.

Del mismo modo, pensar demasiado afecta a la forma en que nos relacionamos con los demás, ya que puede mantenernos a la defensiva, hacer que queramos alejarnos, mantenernos irritables, limitar nuestra concentración e incluso llevarnos a presentar quejas.

La única forma de revertir los efectos de la acción como sobrepensador es cuando se encuentra la causa, que puede ser un hábito o estar generada por algo externo. Pero dependiendo de ello, puede ser que mejore parcial o totalmente.

Las personas que lo practican durante mucho tiempo son capaces de desarrollar hábitos sin darse cuenta, lo que hará que siempre se centren más en el problema y muy poco en la solución.

Pero las consecuencias de pensar demasiado no sólo se quedan en nuestra salud física o mental, ya que, en términos de trabajo, por ejemplo, a nadie le gusta contratar a personas que suelen entrar en pánico o seguir esperando lo peor.

Si bien es cierto que muchas veces la gente no quiere ser así de pensativa, no todo el mundo tiene las herramientas adecuadas, lo que les lleva a confiar en la «fuerza de voluntad», y en refranes como «el que persevera alcanza».

Formas de dejar de darle tantas vueltas a una situación y apartar la mente de patrones de pensamiento destructivos.

Con todo lo que hemos aprendido hasta ahora ya podemos pasar a explicarte cómo dejar de darle tantas vueltas a una situación, y cada uno de los consejos que te daremos se puede aplicar de forma individual, o en un efecto en cadena:

Identifica tus patrones nocivos

Los procesos de pensamiento a menudo se vuelven destructivos si estamos constantemente centrados en nuestros problemas o reflexionando sobre nuestras situaciones, como resultado de patrones de pensamiento negativos que surgen en situaciones de estrés o conflicto.

Puedes practicar la rumiación, que es el acto de pensar constantemente en temas pesimistas u oscuros sin llegar a una conclusión, o la proyección, que es anticipar que algo va a ir mal.

Saber qué patrones tiene le ayudará a dar un paso más hacia la solución.

Cambia la historia que te cuentas a ti mismo

Cómo te percibes a ti mismo tiene un efecto en tu vida, y ahí es donde debes cuestionarte si las historias que te cuentas te están limitando o son las que te permiten avanzar. Cuando pensamos demasiado, es normal desarrollar afirmaciones sobre nosotros mismos.

Puede que te veas a ti mismo como una persona insegura o más ansiosa que los demás. Pero lo importante es hacerse las preguntas adecuadas para cambiar esas afirmaciones, como por qué piensas tanto o por qué te preocupa tanto fracasar.

Otro consejo para dejar de pensar demasiado es, cada vez que te estés contando malas historias, contrarrestarlas con algo positivo para empezar a construir una nueva mentalidad.

Dejar atrás el pasado

Es habitual que las personas que piensan demasiado dediquen mucha energía a su pasado, ya sea imaginando lo que podría haber sido o preguntándose cómo desearían que hubieran sido las cosas.

Son pensamientos que no aportan nada útil, pero podemos tomar el ahora y cambiar la forma de interpretar nuestro pasado. Al dejarlo atrás cambiarás significativamente tu historia.

No dejes que tu pasado controle tus emociones presentes, no permitas que tus errores pasados influyan en tus decisiones actuales, y perdona y reconcíliate con el pasado soltando cualquier rencor o ira que hayas reprimido.

Centrarse en el presente Mindfulness

Este es uno de los consejos para dejar de pensar en exceso que te ayudará sobre todo a evitar la rumiación y la proyección, y sólo tienes que aprender a vivir tu presente, algo que la mayoría de la gente no es capaz de hacer.

Para tomar conciencia de nuestro presente debemos mantener una atención constante, preguntarnos cómo se ve y suena el mundo que nos rodea, o qué nos mantiene agradecidos.

Incluso prácticas como la atención plena, la meditación y la respiración consciente, entre otros rituales, pueden ayudarte a vivir el presente.

Acepte sus emociones

La preocupación excesiva suele desencadenarse al enfrentarse a los miedos. Por ejemplo, el miedo a sentir que no tienes las situaciones bajo control, o que nunca tendrás la vida que sueñas.

Para vivir el presente no hace falta erradicar esas emociones negativas, basta con comprenderlas. Y si quieres aprender a identificar sus causas, debes empezar por reconocerlas.

Una vez que seas capaz de aceptar tus sentimientos, buenos o malos, podrás empezar a aprender a manejarlos de la forma adecuada.

Centrarse en las soluciones

Es duro, pero debemos ser conscientes de que sólo nosotros tenemos el control de nuestras vidas. Si te centras en las soluciones, podrás identificar los problemas que te causan estrés y ansiedad para trabajar en resolverlos y no orbitar constantemente sobre ellos.

Otro consejo para dejar de darle demasiadas vueltas a una situación indica que debemos tomar las riendas de nuestra vida para evitar conflictos excesivos en nuestra mente, siendo capaces de tomar las decisiones que sean necesarias.

Por ejemplo, si lo que le está afectando últimamente es su entorno laboral, quizá debería valorar cambiar de carrera o de empresa para conseguir estabilidad.

No te dejes llevar por sentimientos negativos.

Como ya habrás aprendido, cuando pensamos demasiado nos atascamos y no somos capaces de tomar las mejores decisiones, lo que suele estar provocado por el miedo a equivocarnos.

Si le ocurre esto, lo importante es darse cuenta de si se trata de un sentimiento racional, o si simplemente tiene su origen en un miedo injustificado. Para resolverlo, concéntrate en tu cuerpo, respira hondo e imagina un escenario en el que ya has tomado esa decisión.

Al hacerlo, te darás cuenta de que tus sentimientos te guiarán y te indicarán cuál es la mejor forma de avanzar.

Comprueba lo que comes

Hay alimentos que pueden causar inflamación en el cerebro y generar síntomas de depresión o ansiedad.

Los alimentos más comunes son los que contienen jarabe de maíz, azúcar, alimentos procesados, arroz, harina, gluten o incluso algunos otros dependiendo de las características de tu organismo.

Lo ideal es averiguar si hay algunos alimentos desencadenantes que le causan inflamación para poder eliminarlos. Incluye alimentos integrales en tu dieta, especialmente aquellos que ayudan al cerebro como las nueces, el cacao orgánico, el salmón, el aguacate y algunos otros que apoyan al cerebro.

Es esencial dar al cerebro y a todo el cuerpo en general alimentos que nutran en lugar de alimentos que dañen.

La lectura del libro This is your Brain on Food puede ser una fuente de información para la salud mental.

Preguntas frecuentes sobre Overthinking

Pensar demasiado se refiere al acto de analizar constantemente y darle vueltas a cada pequeño pensamiento y situación. Consiste en rumiar repetidamente y centrarse en patrones de pensamiento negativos.

Pensar demasiado puede tener un efecto perjudicial en nuestro bienestar mental. Puede provocar un aumento del estrés y la ansiedad, e incluso contribuir al desarrollo de trastornos mentales.

Las personas que le dan demasiadas vueltas a todo suelen ser propensas a pensar demasiado debido a diversos factores, como experiencias vitales pasadas, ser perfeccionistas o tener tendencia a preocuparse en exceso.

Aunque puede resultar difícil, es posible dejar de pensar en exceso o, al menos, minimizarlo. Aplicando estrategias como la atención plena y las técnicas de resolución de problemas, puedes alejar tu mente de las tendencias a pensar en exceso.

Algunas estrategias para dejar de pensar en exceso son mantenerse presente en el momento, centrarse en la resolución de problemas en lugar de intentar predecir el futuro y practicar técnicas de atención plena.

Sí, pensar demasiado puede tener consecuencias negativas para nuestro bienestar general. Puede conducir a una preocupación excesiva, ansiedad y contribuir a un círculo vicioso de exceso de pensamiento que puede ser difícil de romper.

Pensar demasiado puede contribuir a problemas de salud como el aumento de los niveles de estrés, la alteración de los patrones de sueño e incluso agravar trastornos mentales ya existentes.

Para dejar de darle vueltas a todo y vivir el presente, es importante practicar técnicas de atención plena, cuestionar y cambiar los patrones de pensamiento destructivos y buscar el apoyo de un profesional de la salud mental holística si es necesario.

Aunque pensar demasiado puede ser habitual, no se considera una parte sana o normal de la vida. Puede obstaculizar nuestra capacidad para tomar decisiones, disfrutar del momento presente y provocar un aumento del estrés y la ansiedad.

La terapia cognitivo-conductual (TCC) puede ser un método eficaz para superar el pensamiento excesivo. Ayuda a las personas a cuestionar y cambiar sus patrones de pensamiento, a desarrollar estrategias de afrontamiento más sanas y a romper el círculo vicioso del pensamiento excesivo.

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